Juan de Dios Regordan
 
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Página personal de Carlos Bernal, cantautor ceutí.
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EXPERIENCIAS VIVIDAS EN CEUTA DESDE EL 25 DE JULIO DE 1.967 AL 3 DE SEPTIEMBRE DEL 1975
Juan de Dios Regordán Domínguez

Querido Carlos y todos los que, a pesar del paso de los años, seguís teniendo espíritu joven y ganas de vivir intensamente el presente, con el recuerdo del pasado, y abriendo caminos de futuro: Gracias.

Carlos, me pides que haga una reflexión “desde la perspectiva del cura que en aquellos años reclutó a un montón de jóvenes y los puso a cantar en misa con guitarras, bongoes y cascabeles. Intenta recordar- me dices - cómo nos veías tú a nosotros, qué objetivos te marcaste conseguir de aquellos jóvenes, cómo los fuiste consiguiendo, cómo y en qué medida…aquel grupo de jóvenes ruidosos respondíamos a las expectativas que te habías hecho…” Me dices también: “Tal vez describir el ambiente que veías, los pros y los contras, los cambios que ibas notando en la juventud de la época…creo que sería bueno contar con una especie de documento marco en el que encuadrar el movimiento que supuso en la Ceuta de finales de los 60 aquella cosa nueva de meter guitarras y melenudos con vaqueros en la Parroquia se San José.”

Lo voy a intentar, con toda sinceridad, porque sigo siendo el mismo aunque con algunos años más…y porque creo que puede ser interesante que conozcáis en profundidad a la persona de Juan de Dios y por qué ahora estoy casado (feliz entonces y feliz ahora) y... siempre con una sola cara. Lo haré basándome en datos que conservo y en todo aquello que nunca olvidé... como aquella tarde, que ya en la Nueva Iglesia de San José, habló conmigo aquel grupo de jóvenes, con guitarras en mano, que formarían el coro “Hermanos de Nuestra Tierra”.

Mi llegada a Ceuta.

Era mediodía del 25 de Julio de 1967 cuando llegamos a Ceuta tres compañeros recién ordenados (Antonio, como Diácono a San Juan de Dios de Villa Jovita, Pedro a Ntra. Sra. de África como Coadjutor y yo también como Coadjutor a San José ( Hadú). Aunque íbamos a Parroquias distintas, sin embargo veníamos a vivir los tres en comunidad en Calle Espíritu Santo 5. Era una casa muy antigua, pero allí pudimos, durante unos años, compartir nuestros escasos recursos económicos (“comunidad de bienes..”) y nuestras experiencias de curas jóvenes.

Presentación a la Comunidad

En la Misa de ese mismo día 25 de Julio, por la tarde, ya me pude dirigir a la Comunidad de San José, entonces en lo que era la Capilla del Asilo y más tarde se convertiría en Parroquia de Santa Teresa. Las cinco ideas que dije aquella tarde fueron: “1ª : Me ordené de Sacerdote el 29 de Junio pasado y vengo a ser uno más entre vosotros. El lema de mi vida es: “ si nos amamos mutuamente, Dios permanece en nosotros”. 2ª: Siempre procuraré trabajar en equipo con los sacerdotes de esta Parroquia, Padre Sánchez y Padre Mena y con toda la Comunidad. 3ª: Se me designa, de manera especial, para atender y trabajar con la juventud y empezaré muy pronto a escucharles. 4ª: Pero no haré distensiones: los mayores y los jóvenes encontraréis en mí a un sacerdote amigo que buscará la felicidad de todos…5ª: Desde ahora estoy a vuestra disposición a la hora que sea...ayudadme a ser un buen cura…”
A los tres meses de estar en la Parroquia moría el Párroco, P. Sánchez, en Madrid cuando le operaban. El Obispo Añoveros, que me quería bastante, me pidió que pensara en quién podría ser el nuevo Párroco e inmediatamente le dije que nombrara al Padre Mena y que yo trabajaría a tope para poder, entre los dos, llevar las dos parroquias la de San José y la del Príncipe. Así lo hizo el Obispo.

Primeros contactos con los jóvenes de San José (Hadú ) en Santa Teresa.

Los contactos con los jóvenes vinieron enseguida. A los niños y a los jóvenes, que se acercaban a mí, les solía preguntar por sus amigos y amigas. Y a los que recibían el Sacramento del Perdón y la Alegría (como yo le llamaba ), les solía decir: “ en penitencia búscate un amigo más…” Y tardaban poco en presentarme un nuevo joven. Así empezaron a funcionar los grupos naturales y las pandillas de chicos y chicas. Cada día eran más los jóvenes y mayores que se incorporaban a las actividades parroquiales. El Padre Mena dedicó mucho esfuerzo en la terminación de las obras de la nueva Parroquia de San José y a trabajar en equipo en todo lo demás. Supo responder como Párroco y compañero.

Las Barriada de San José (Hadú,) La Almadraba y El Príncipe necesitaban un revulsivo en la juventud y este era el trabajo que se me había encomendado. Se empezó por la formación de pequeños grupos naturales. Cada grupo elegía el temario y método de trabajo. El temario elegido por ellos: La Bíblia. La figura de Jesucristo como Hombre y como Dios. Concilio. El joven en la Iglesia. Relaciones padres- hijos, la amistad, el noviazgo y temas diversos Esta formación la recibieron, al principio, cinco grupos distintos y también en días ya que eran grupos de amigos y pandillas, incluso de otras religiones.
Algo más tarde, otros tres grupos nuevos prefirieron el método de Revisión de Vida. Pero algunos componentes tuvieron miedo porque no estaban acostumbrados a que el cristianismo les llevara a un compromiso temporal. Sin embargo, casi todos siguieron adelante y fueron capaces de dar la cara en momentos difíciles.
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De estos primeros grupos fueron saliendo animadores y responsables de otros nuevos grupos y, junto con el cura, fueron llevando la animación y coordinación de todo el movimiento de jóvenes de la zona y, más tarde, de toda Ceuta con algunos de Villa Jovita y África. Más tarde, serían elegidos y nombrados Presidentes Diocesanos de la Juventud, chicos y chicas, Pepe Lorente y Toñi Osuna respectivamente.

Casita de los jóvenes.

Las primeras reuniones las tuvimos en una pequeña habitación del Asilo, que en otro momento estuvo destinada a dormitorio del cura, pero que yo dediqué a reuniones de grupos de jóvenes hasta que nos entregaron la vivienda de la entrada a Santa Teresa que se convirtió en la “Casita de los Jóvenes”. Con aquella juventud abierta y con ilusiones y este cura, con 26 años y con no menos ilusión y capacidad de trabajo, fue fácil compaginar los “ingredientes” para que, en pocos meses, aquello se convirtiera en un hervidero de jóvenes pensantes y protagonistas de actuaciones que beneficiarían la evolución de la Comunidad Parroquial y de la Sociedad de aquellos años. La música fue, desde los comienzos, un factor aglutinante y dinamizador de alegría y participación en las Misas y celebraciones litúrgicas.

Funcionamiento de la “Casita”.

La “Casita de los Jóvenes” nunca fue considerada por los jóvenes como un Club ni como reclamo para atraer a la juventud “en masa”, sino como centro de encuentro de los componentes de los grupos existentes. En ella estudiaban, leían ( se formó una buena biblioteca), jugaban, hacían teatro, escenificaciones musicales, celebraban guateques, etc. Era algo suyo y que sabían disfrutar. Las normas y horario habían sido pactados por los grupos. Por decisión de las primeras convivencias se decidió que para poder ir por la “Casita” había que formar parte de un grupo de formación o ser invitado. Recuerdo que una tarde encontré en ella a un grupo haciendo una especie de “terapia de lágrimas”(recuerdo nombres...).Estaban sentados haciendo un corro y, en el suelo, había ya casi un charco de lágrimas. Me explicaron que se estaban contando penas. Les escuché, dialogamos un poco y les animé a que expresaran también sentimientos positivos de todo lo bueno que llevaban dentro. Creo que son muchos los que recuerdan aún su paso por aquel lugar de encuentro.

Primeras Convivencias y su desarrollo

Cuando ya había bastantes jóvenes en grupo, era necesario abrir la posibilidad de que todos compartieran inquietudes. Por acuerdo de los diferentes grupos se decidió organizar cada mes una Convivencia, preparada por los coordinadores o animadores de los grupos, con el objeto de conocerse más y avanzar en la formación de una juventud sana, libre, natural y con nobles ideales, sin olor a beatería Las convivencias mensuales se desarrollaban de la siguiente manera y contenido:
1) Una chica y un chico hablaba sobre el tema elegido que les fuera más común a todos los grupos. 2.) Charla-diálogo del sacerdote sobre el tema. 3.) Tiempo para reflexión personal y en equipo. 4) Preparación por los jóvenes de los textos y cantos para la Misa. 5) Celebración festiva de la Eucaristía. 6) Almuerzo compartido y fiesta. ( Se solían hacer los Sábados) Estas convivencias ayudaban a fomentar la autoestima y el respeto a la dignidad personal de los demás. Una persona era “otro yo…”

Formación de nuevos grupos y su funcionamiento

Cada vez había más jóvenes responsabilizados y éstos iban influyendo en los ambientes. Una de las misiones de uno de los grupos era la de ir descubriendo las pandillas y sus líderes. Una vez encontrado y puesto en contacto con el líder, a éste se le responsabilizaba para que fuera trabajando a su pandilla hasta ponerlos en contacto con el cura. A veces era al contrario, el sacerdote descubría la pandilla y la preparaba hasta ponerle un responsable de formación.
La reunión de grupos era semanal. Y los Responsables o Animadores de grupos se reunían quincenalmente para revisar la marcha de los grupos, preparar los temas y aclarar las dudas. También se preparaba en común la Convivencia mensual. Y en la parte festiva se fueron añadiendo: concurso de baile, regalos secretos, representaciones, escenificaciones musicales, chistes, etc.

Cuando se inauguró la nueva Parroquia de San José también se erigió Santa Teresa como Parroquia y con Pepe Aleu como párroco. Desde entonces formamos equipo de trabajo Mena, Aleu y yo. Vivíamos y comíamos en la casa de la Parroquia de San José y pudo continuar la “Casita de los jóvenes” dedicada como hasta entonces, a los jóvenes. También entonces seguí como responsable de la juventud de las tres parroquias.

Actuación en la Barriada del Príncipe. ( Parroquia de San Ildefonso)

Mi segunda Misa en Ceuta fue en el día 26 de Julio, por la tarde, en Parroquia de San Ildefonso, en El Príncipe. El autobús aquel día tardó cerca de media hora y mi sotana desentonaba con las chilabas. Di una vuelta por la barriada y pude constara la miseria en la que vivían muchas familias. Sus viviendas estaban construidas con bidones abiertos y postes de maderas viejas. Dentro de aquellas viviendas se podía ver la calle y deducir que en invierno haría tanto frío como en verano estaba haciendo calor. Cuando volví a la iglesia para celebrar la Misa estaba muy pensativo y hecho polvo. La idea con la que salí del Seminario de irme a misiones cuando pasaran unos años quedó eclipsada ¿qué más tierra de misión que esta miseria de la Barriada del Príncipe…? Apliqué esta Misa por los pescadores que había en una barquita que, desde el altar, se veía en el mar, por las dos personas en el templo y por las necesidades de la Barriada.
La tarea se presentaba dura, pero la imagen del “pescador evangélico” me afianzaba más en la idea de que yo era sólo una persona, “instrumento de Cristo”, al servicio de los demás. Así que me dije : “antes de hablarle a la gente de Dios, háblale a Dios de la gente.” Había que ser fiel a Dios y fiel a la gente…

Catequesis y Movimiento HOPAC

En la Barriada del Príncipe el trabajo con Maestras y Maestros pronto dio su fruto en la organización de unas catequesis bien organizadas para los niños y reuniones de formación con jóvenes. Se fue consolidando un grupo numeroso de chavales que participaban en las reuniones y en la Eucaristía de los Sábados a las 12 en la que cantaban , leían y escenificaban las lecturas. Era su Misa.

Para dar respuesta a las necesidades de formación de las chicas nació en la parroquial de San Ildefonso el Movimiento “HOPAC” (hogar parroquial de aprendizaje y cultura) y que atendió a un grupo numeroso de chicas, sobre todo musulmanas, que aprendían a coser, bordar, cocinar y recibían una cultura práctica que les ayudara a desenvolverse en la vida y en futuro. Era una labor delicada porque algunas de estas chicas se casarían pronto y vivirían en su ambiente musulmán marroquí. Para este Movimiento me ayudó el Obispo con 14.000 pesetas para comprar máquinas. El alma y vida de la organización y administración fue la Maestra Meli con un equipo de compañeras y la Responsable de la Guardería. Las actividades se desarrollaban todas las tardes de Lunes a Viernes. Supuso una verdadera integración social de chicas cristianas y la mayoría musulmanas alrededor de la Parroquia de San Ildefonso. (Príncipe)

Quiero hacer constar también, por su importancia futura, que el P. Mena y yo le dejamos la vivienda parroquial a Isidoro Lezcano y su grupo, después de su salida de la Institución Nazaret de Ceuta. Durante un año, que lo llamaron ellos “su travesía por el Desierto”, estuvieron allí colaborando en tareas parroquiales, hasta que al cabo de un tiempo alquilaron una vivienda en el Príncipe. Acogieron a Baldomero (paralítico cerebral profundo) y pusieron las bases de una Asociación, primero civil y después religiosa, reconocida por el Arzobispo de Tánger. Así comenzó lo que hoy es una Institución Eclesial mundial, Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca. Conocí directamente lo que sufrieron en sus comienzos. “Todas las cosas de Dios empiezan con sufrimientos” me solían decir su Fundador, el Hermano Isidoro Lezcano y también Isidorito Macias, hoy conocido como “Padre Pateras”. La verdad es que es una obra dura, sacrificada e incomprendida, pero que sigue actuando con los más desfavorecidos.
Actividad en la Almadraba.

En la Almadraba, la Misa de los Domingos a las 12,30 era lugar de encuentro de varios grupos de jóvenes de la Barriada y también del Príncipe y San José. Los jóvenes de la Almadraba pronto se organizaron bien y fueron capaces de preparar, junto con un grupo de pescadores, la parte baja de la Capilla. Allí se consiguió un local que no sólo servía de lugar de encuentro y esparcimiento sino de formación. Fueron ellos los que me pidieron un curso bíblico y lo vivieron intensamente. El grupo de responsables, mayores y jóvenes, funcionó bien y sus componentes se sentían integrados en la barriada, sabiendo salir al frente de los problemas sociales. También en la Almadraba se dieron clases de adultos y se vivió la Comunidad. La colaboración con los Colegios abrió caminos de continuidad para la catequesis. A pesar de tener su propio local, su Coro y sus actividades, los jóvenes de la Barriada se sentían integrados también en la Comunidad de la Parroquia de San José.

COROS

Al principio se ensayaba a toda la comunidad antes de las Misas y poco a poco los jóvenes fueron cogiendo la batuta. De ahí nacieron los coros. Recuerdo que en el tiempo dirigieron cantos a la Comunidad o coros: Luís, María Sierra, Benitín, Ana, Manolo, Carlos, Juan, Plácido, Isabel, José Carlos, Betina, Juan, Ana, además de los de niños dirigidos por Maestros o Maestras. Una tarde un grupo de jóvenes, guitarras en mano, me dijeron en la puerta de la nueva iglesia de San José que querían tocar y cantar en las Misas. Pocas palabras me tuvieron que decir para que comprendiera y dijera que sí. Me pidieron algunos discos y la Misa del Sábado siguiente contó con sus maravillosas voces y aquel tímido instrumental Su primer impacto fue muy positivo. El grupo traía fuerza, pero necesitaba mejores medios. Pronto fuimos a Málaga. Nos hubiéramos traído la tienda entera, pero sólo nos dejaban lo que se pagara con dinero en mano. Este Coro se consolidó y tomó su propio nombre, “Hermanos de Nuestra Tierra”.

Hermanos de Nuestra Tierra.

En la breve entrevista con el grupo en la puerta de la nueva Parroquia de San José fue Manolo Romay quien expuso las condiciones y yo le contesté que sin problema y que el Sábado a las ocho de la tarde podían cantar en la Misa. Al poco tiempo invité al Obispo para que viniera por la Parroquia y participara en una Eucaristía en la que cantaba Hermanos de Nuestra Tierra.
Os quiero recordar a los más de cuarenta, que aquella tarde fue una Misa celebrada por el Obispo pero con las canciones que quisisteis cantar, sin censura alguna. El Obispo Añoveros se impresionó. Cuando terminó la celebración me dijo: “Juan de Dios, hijo mío, gracias y abraza a esos chicos en mi nombre”… pero vosotros os acercasteis a saludarlo y ya antes muchos os habías acercado a comulgar tocando las guitarras y cantando”. Cada vez las canciones eran más vuestras y la iglesia se llenaba, pero para mí lo más importante era que cada vez ibais siendo más maduros y la gente participaba con gusto en ese tipo de celebraciones; era algo festivo, como debe ser una Misa. Además, fuisteis descubriendo que el compromiso y el mensaje cristiano también tenía que ir a la calle, a los ambientes. Por eso, cuando alguna vez “Hermanos de Nuestra Tierra” adquirió otro compromiso fuera y no acudió al templo, aunque se os echara de menos, estabais presentes. Por eso y por todo el bien que me hicisteis os tengo que decir, ahora también, GRACIAS”
No todo fue como Hermanos de Nuestra Tierra…
.Hubo incidentes:
·Recibí presiones para que los jóvenes no cantaran ciertas canciones en la Iglesia.
·Me quisieron denunciar por negarme a bendecir unos ladrillos de un concurso de albañilería. Les respondí que como Asesor Religioso de Sindicatos no se me podía pedir que “jugara a las casitas… que yo bendeciría unas primeras piedras de Viviendas para la Barriada del Príncipe…” Le pidieron al Obispo que cambiara de Asesor Religioso, pero les dijo que Juan de Dios o ninguno.
·Cuando en el salón de Sindicatos les hablaba a un grupo de hombres que partirían para Bélgica y les expuse las dificultades que encontrarían allí, la “autoridad competente” me interrumpió para que no continuara. Había que “domesticar” y, al no acceder a ello, me quitaron del programa, pero no pudieron con mi libertad.
·En una charla a padres de niños de 1ª Comunión me denunciaron por haber dicho que “el obrero español debía ganar lo suficiente para vivir como persona él y su familia”. La multa que me querían poner era de cien mil pesetas y desterrado ( yo ganaba 1.225 ptas. al mes) .Se pudo solucionar y seguí molestando en Ceuta…
·Acoger en la Parroquia del Príncipe a aquellas dos personas, que habían echado de la Institución Nazaret, no fue bien acogida por algunos curas. Tuve que dar la cara por ellos, con dureza, incluso ante el obispado.
·Siempre defendí y defiendo que la “Verdad hace libre…”

Cursillos de Cristiandad.

El 23 de Abril de 1.969 me nombró el Obispo Director Espiritual del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 30 Hombres y 26 Mujeres en la Escuela de Dirigentes con un plan de formación fuerte: Bíblia, Concilio, Manual y encuestas. Además de los Cursillos que se dieron, se organizaron convivencias todos los domingos con los que habían pasado por los cursillos. Se empezó por los últimos hasta llegar a los primeros curso, refrescando ideas y enfocando a la gente a sus respectivas parroquias.

Otros nombramientos:

En 1,971 me nombran Director Espiritual del Instituto Masculino.

Y también Profesor de Formación Profesional.
Del 22 de Mayo del 72 al 3 de Mayo del 74 hago Magisterio..
En 1.974 Pedagogía Terapéutica.
El 4 de Marzo de 1.974 Nombramiento de Cura Encargado de Santa Teresa..

Como Delegado Diocesano de Apostolado Seglar.

·Se organizaron los Cursillos Prematrimoniales con un equipo de Matrimonios, Médico y Terapeuta. Las reuniones de preparación se tenían los jueves por la tarde en la Casa de Cursillos.
·Ejercicios Espirituales:
·15 tandas de Ejercicios Espirituales.
·Conferencias Cuaresmales dadas por seglares y sacerdotes.
·Salidas a la Península con grupos de jóvenes: San Roque, Pilas, Madrid, Granada, Valencia.
·Formación de grupos de maestros.
·Formación de grupos de novios.

En todo este contexto es donde se enclava el origen de “Hermanos de Nuestra Tierra” y de un numeroso grupo de jóvenes y mayores que compartimos experiencias y trabajo con muchas dosis de ilusión. Ojala pudiéramos reunirnos un día para darnos un fuerte abrazo y seguir queriéndonos. En 1975 pedí la secularización y el 22 de Agosto del 1.976 contraje matrimonio con aquella chica que vosotros elegisteis un día Presidenta de la Juventud de Ceuta y que yo eché tanto de menos cuando ella se marchó destinada a la Península en Septiembre de 1.973. Tal vez vosotros os disteis cuenta antes que yo de lo que valía y vale. Gracias por ello también.

En los momentos actuales, jubilado del trabajo profesional como Profesor de Educación Especial, continuamos trabajando, Toñi y yo, a nivel eclesial y social en esta sociedad, tan distinta a aquella de entonces, que ahora nos ha tocado vivir, pero que también necesita de ilusión y dedicación.

Un abrazo a todos y…a vuestra disposición como os dije el primer día que llegué a Ceuta.
Juan de Dios Regordán Domínguez
juandediosrd@Hotmail.com
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